Mapas y territorios...

Estoy seguro que
alguna vez has usado un mapa para encontrar un lugar. Por ejemplo, el mapa de la
ciudad en la que vives. Y también estoy seguro que nunca confundiste las calles
dibujadas en el papel con las calles reales. Esto es perfectamente
claro, ya que todos sabemos que el mapa NO es el territorio. Es
obvio que el mapa es solo una representación de la ciudad, no la ciudad
misma.
Sin embargo, si eres
como la mayoría de la gente, a diario confundes tus creencias con los hechos.
Veamos lo que quiero decir con el siguiente ejemplo.
Como ya sabes,
durante mucho tiempo la gente creyó que el Sol giraba alrededor de la tierra.
El hecho (territorio) es que es la Tierra la que gira alrededor del Sol,
pero la gente pensaba que su creencia (el mapa o “modelo” que habían
utilizado para interpretar lo que veían) era la verdad.
Veamos otro
ejemplo...
Juan, María y Pedro
están acampando. De repente ven una serpiente (hecho.) Juan solo ve una
oportunidad de mostrarle a María lo valiente que es, y llevarse un trofeo para
su casa. María se paraliza de medio, ya que debido a una mala experiencia en su
infancia (fue mordida por una serpiente y estuvo muy débil por una semana) ha
desarrollado una fobia a las serpientes. Pedro, que es muy supersticioso,
interpreta la aparición de la serpiente como una señal inequívoca de que el
lugar está habitado por una presencia maligna, y que algo muy malo va a
suceder.
Esta historia nos
ayuda a apreciar más plenamente que el significado que le damos a las
cosas, no está en los hechos, palabras, conductas, o acciones. El significado
yace más bien en la evaluación de cada persona o “creador de
significados.”
La construcción de
estos significados depende de nuestras creencias, y valores. En la
historia anterior, el hecho o estímulo es exactamente el mismo para cada una de
las personas. Sin embargo, el significado es totalmente diferente.
Es importante
apreciar que el hecho, o mejor dicho, la interpretación del hecho crea
un estado interior en la persona a nivel psíquico y físico.
Es fácil ver que el estado de Juan es una mezcla de excitación, concentración
y tensión. María experimenta una rigidez en sus músculos, su ritmo cardíaco
está acelerado, y le cuesta respirar. Pedro en cambio, experimenta dolor en su
estómago, y las piernas le tiemblan.
Nuestros
pensamientos y creencias determinan cómo nos sentimos física y emocionalmente
— ya que nuestras mentes están íntimamente ligadas a nuestros cuerpos.
Lo curioso es que a
los tres meses de este evento, María hizo un tratamiento y se deshizo de su
fobia. Había sufrido de esta fobia por más de 15 años, y acudido a terapia
tradicional por 8 años sin mucho progreso. Sin embargo, y por más extraño que
parezca, un misterioso experto en fobias la liberó de su aversión en solo 10
minutos. Actualmente María puede ver (y hasta tocar) una serpiente y sentirse
intrigada por la experiencia. Su cuerpo experimenta ahora calma, control, y
curiosidad.
¿Cómo puede ser
que el significado que María atribuía al evento cambie de esta forma?
Lo que sucede es que
el significado no tiene una realidad “externa” más allá de nuestro ser. El
significado no existe (y no puede existir) separado de una persona o “creador
de significado.” Se necesita una mente humana para crear, comunicar, y
experimentar significado. El significado solo existe como parte de nuestro mundo
interior.
El significado que
atribuimos a un hecho es maleable. Por supuesto que no es tan flexible
como para que cualquier cosa signifique cualquier cosa, pero como vimos en el
ejemplo de la serpiente, los diferentes significados que se pueden
atribuir a un hecho son múltiples.
Lo interesante es
que es posible cambiar estos significados y creencias rápidamente, si se
sigue un proceso natural de cambio. El experto en fobias sabía cómo
cambiar estas creencias, y por lo tanto le fue posible hacerlo rápidamente
(Dicho sea de paso, esto no es un invento de mi imaginación, hay expertos que
logran liberar gente de sus fobias de por vida, en menos de 10 minutos.)
¿Cómo podemos
diferenciar los hechos de nuestras creencias?
Un hecho es
lo que puedes describir a través de lenguaje sensorial (lo que percibes
a través de tus ojos, oídos, tacto, etc.) Por ejemplo, “Vi aparecer una
serpiente.”
Una creencia
es algo que describes con lenguaje evaluativo (emociones, sentimientos,
etc.) Por ejemplo, “Las serpientes son malas” es una creencia.
Cómo formamos
nuestras creencias...
Desarrollamos
creencias, mapas o modelos del mundo precisamente para darle sentido al
mundo. Nuestros mapas mentales nos ayudan a reducir el tamaño y la complejidad
del mundo en que vivimos. Esto nos hace sentirnos en control de nuestra
“realidad.”
Los mapas y las
creencias nos ayudan a borrar una gran cantidad del desborde caótico de
información a nuestro alrededor — dirigiendo nuestra atención a un marco de
referencia organizador. Nuestro cerebro borra la mayoría de la información y
luego generaliza esos datos en forma de mapas mentales o creencias, basados en
los cuales actuamos.
Demás está decir
que este proceso distorsiona las cosas, creando una interpretación
(mapa) de un hecho. A veces de forma útil (el mapa, creencia, o modelo nos
provee con una interpretación funcional que nos beneficia) y otras veces de
forma inútil (la nueva creencia es limitante o restrictiva.)
Comprender
esto nos da el poder de auto liberarnos de las creencias que nos aprisionan y
transformarlas en creencias más útiles. Ahora podemos ver nuestros viejos
mapas con nuevos ojos y un sentido de opción. Podemos considerar la oportunidad
de “remapear” — para crear nuevos y mejores mapas mentales.
Al fin de cuentas,
somos nosotros quienes construimos nuestras realidades internas. El proverbio bíblico
lo expresa de forma simple y precisa, “Lo que el hombre piensa en su corazón,
eso es.” Lo que somos (nuestra realidad) opera en función de nuestros mapas.
Esto establece los cimientos de nuestra responsabilidad personal en la
construcción de mapas útiles.
Cuando cambiamos la
forma en que vemos al mundo podemos transformar completamente nuestra vida.
Y como veremos, una realidad enteramente nueva puede surgir — marcando el
nacimiento de nuevas posibilidades, oportunidades, creaciones, y
experiencias.
ALERTA
ROJA...
Cuando nos enredamos
en nuestros propios mapas, tendemos a olvidar que nuestras creencias y opiniones
son tan solo mapas mentales — nuestro modelo del mundo a través del cual filtramos
los verdaderos hechos.
Como ya vimos
creamos mapas mentales sobre nosotros mismos, los demás, el mundo, lo que las
cosas son, cómo funcionan, lo que significan, su importancia, cómo se
interrelacionan, etc. Estas interpretaciones pronto dejan de ser conscientes,
creando “cajas mentales” desde las que operamos una y otra vez de manera
automática en nuestra interacción diaria con el mundo. Pensamos dentro de esas
caja. Sentimos dentro de esa caja. Vivimos dentro de esa caja. Esa caja se
transforma en nuestro mundo. Nos hace sentir a salvo, seguros y protegidos.
Identificando la “realidad” para nosotros.
Sin lugar a dudas,
esto es lo que hace a nuestras creencias tan increíblemente importantes. No es
sorpresa que tengan de hecho tanta influencia. Gobiernan nuestra percepción de
los hechos, y una vez instaladas, nuestras creencias tienden a cobrar vida
propia.
Considera el caso de
un adolescente (llamémoslo José) que fue golpeado una y otra vez cuando era niño
y que todavía recuerda la experiencia y las palabras de insulto. “¡Mocoso
estúpido, nunca tendrás éxito en la vida con esa actitud!”
Ahora supone que el
niño crece y construye varias creencias basadas en esas experiencias. Supone
que llega a las siguientes conclusiones:
“Nunca seré bueno para nada.” “Algo está mal conmigo. Debo ser subnormal
o algo parecido ya que tengo esta “actitud” que provocaba tanto a mi papá.”
“No me siento muy querido o deseable, por lo cual, no debe ser fácil
quererme.”
Dados estos
significados evaluativos, ¿sería difícil adivinar el tipo de estados
psicológicos y fisiológicos que Juan creará continuamente para si mismo en el
correr de su vida? Estos estados, probablemente refuercen y profundicen
su sentimiento de pena. Solo le darán “prueba” de la validez y precisión
de sus creencias restrictivas y limitantes. Sin darse cuenta, Juan ha creado un
marco de referencia que está ahora fuera de su nivel de conciencia.
El doloroso estado
mental en el que se encuentra, hará que sus pensamientos se transformen en
una realidad. Y esto funciona como si fuera “magia negra.” Este marco de
referencia o forma de ver el mundo busca e invita más de lo mismo
— transformándose en un círculo vicioso.
A medida que Juan
crece y recibe más de lo mismo, sigue reforzando sus creencias: “Nunca
cambiaré. Mi vida es así. Nada de hacerme ilusiones que las cosas van a
mejorar. Soy un perdedor y siempre lo seré.”
Es fácil ver que si
crees que “nunca serás bueno para nada,” que “no puedes hacer nada
bien,” que “no tienes derecho a ser exitoso” — estas creencias se
demostrarán en cómo te presentas a ti mismo, cómo hablas, caminas, actúas,
piensas, y sientes.
Esto no solo habla
de cómo todas las creencias e ideas tienen consecuencias y se
manifiestan en nuestra realidad, sino también que cuando cambiamos
nuestra forma de ver el mundo, cambia nuestra personalidad e identidad, al igual
que nuestros comportamientos, hábitos, emociones, estados de ánimo, actitudes,
salud — y por consiguiente — nuestro futuro y destino.
¿En control o
controlado?
Como nuestras
creencias gobiernan nuestras percepciones, entendimientos, valores, emociones,
comportamientos, etc., quien sea (o lo que sea) que establezca un marco de
referencia, logra por lo tanto control de la realidad y la experiencia
resultante. Este conocimiento origina tanto miedo como entusiasmo.
Miedo porque
las personas y las culturas pueden establecer (y efectivamente lo hacen) marcos
de referencia fuera de nuestra percepción. Cuando alguien define un marco de
referencia y lo “compramos,” éste puede encerrarnos en una caja — sin que
siquiera nos demos cuenta de ello. (Me viene a la mente algo que escuché muchas
veces en el transcurso de mi vida, “Los americanos son mejores para los
negocios… a los latinos nos gusta la vida más fácil.” ¿Qué tal este
marco de referencia cultural, que muchos repiten sin cuestionar y que sin dudas
se manifiesta auto proféticamente en su realidad?)
Entusiasmo
porque una vez que aprendemos cómo manejar este proceso, podemos verdaderamente
elegir nuestros marcos de referencia y diseñar modelos del mundo que nos sirven
mejor. (En el ejemplo anterior, un mejor marco de referencia es afirmar, “En
el pasado, llegué a pensar que los americanos eran mejores para los negocios.
Ahora me doy cuenta de cómo los latinos podemos también ser igual de
exitosos.”)
La batalla por el
control de nuestra mente se libra en diferentes frentes todos los días. En
todo momento nos llegan marcos de referencia de los medios de prensa — periódicos,
radio, televisión, conversaciones cotidianas, figuras de autoridad, etc. Pero
ahora podrás estar atento para detectarlas y protegerte de aquellos que nos
“alimentan” con creencias limitantes. Ahora puedes elegir a cuáles dar la
bienvenida y a cuáles no aceptar o atribuir un nuevo significado. En el artículo
Cómo y Por Qué hemos sido
Programados desde la Niñez para Fracasar... Y Cómo puedes Usar este
Conocimiento para Propulsarte al Triunfo podrás investigar más sobre este
tema.
Piénsalo por un
momento, al nacer no tienes ninguna de las creencias que tienes ahora. Eres como
una hoja en blanco. A medida que vas creciendo empezamos a recibir creencias de
otra gente. Primero de nuestros padres (que a su vez las recibieron de sus
padres) luego de nuestros amigos, maestros, etc., etc.
Todas las
experiencias humanas pasan en contextos — marcos de referencia culturales,
personales, familiares, empresariales, etc.
Nuestro marco
cultural opera típicamente fuera de nuestro estado de conciencia de modo que
rara vez lo notamos. Para notarlo, tenemos que dar un paso fuera de ese
contexto — por ejemplo visitar una cultura diferente. Entonces de repente
somos conscientes de nuestras presuposiciones acerca de la vida, las relaciones,
los valores, etc.
“En una aldea del
Mediterráneo las personas viven 30 años más que el promedio de vida actual
del ser humano. Luego de hacer varias pruebas (dieta, costumbres, estilo de
vida, etc.) los científicos se dieron cuenta de lo siguiente: los habitantes
viven más simplemente porque no “saben” que la gente “debe” morirse a
los 78 años de edad. En su mundo es normal vivir hasta los 110 años o más y
disfrutando de buena salud. Eso es lo que perciben y comprueban en su
experiencia diaria, eso es lo que creen... y sus expectativas se
transforman en realidad.”
No podemos cambiar
eventos externos, personas, situaciones, etc., y aún así podemos cambiar
nuestra forma de interpretar los hechos — y en consecuencia — nuestra respuesta
a una situación. Ese es el poder que todos tenemos — el poder de elegir
tomar control de nuestras vidas. El poder de dirigir nuestra propia mente, en
vez de ser un esclavo de las creencias que recibimos por “ósmosis.”
Creencias tóxicas...
“Lo que creemos
— eso somos...” y eso recibimos. Por ejemplo, si creemos que la gente nos va
a herir, de repente desarrollamos “ojos” para buscar y ver dolor a nuestro
alrededor. Cuando creemos en algo enviamos una señal muy poderosa a nuestro
cuerpo, enviamos un comando sobre cómo sentir, qué “programa” activar, qué
neurología poner en juego. Esto debería alertarnos del poder y el peligro de
creencias limitantes como las siguientes:
- “No puedo
aprender cosas con facilidad, todo me lleva el doble de tiempo que a otras
personas.”
- “A mi edad
estoy confinado al cuerpo que tengo. He hecho todo lo posible para estar en
forma pero NADA funciona para mi.”
- “No soy el tipo
de persona a la que le gusta leer.”
- “Para hacer
dinero hay que tener suerte, contactos y tener una familia rica.”
- “Cada vez que
me dices eso, me deprimo.”
- “No puedo
cambiar — ¡yo soy así! Tengo este carácter fuerte porque soy hijo de
italianos.”
- “La gente no
puede controlar sus creencias.”
- “Con este
gobierno no se puede hacer nada.”
- “Todo tiempo
pasado fue mejor.”
- “El cáncer es
una enfermedad mortal.”
Creencias tóxicas y
limitantes como estas NO son simplemente pensamientos inofensivos. Operan como
un campo de energía que nos rodea y esclaviza, generando un marco de referencia
que gobierna todas nuestras operaciones mentales, emocionales y expresiones físicas.
Aterrador, ¿verdad?
Como caso de
estudio comprobemos la “veracidad” de la creencia: “El cáncer es una
enfermedad mortal.”
Primero que nada
quiero que veas lo que pasa cuando un médico te dice, “Lo siento mucho pero
tienes cáncer — solo te quedan 3 meses de vida.”
Si aceptas lo que el
médico te dice, esta creencia se convertirá en una profecía. No es
la enfermedad lo que te mata — sino tu creencia de que la enfermedad es mortal.
Las autopsias de
gente que supuestamente ha muerto en Haití por la magia negra del Vudú,
revelan que la persona estaba en perfecto estado de salud. Hace poco, un
limpiador que quedó encerrado en un vagón refrigerado, murió porque “sabía”
que la temperatura del vehículo era de varios grados bajo cero y esto lo mataría.
En realidad, cuando abrieron el vehículo al otro día, se dieron cuenta que el
sistema de refrigeración había tenido una falla... y la temperatura era solo
suficiente para darle un poco de frío.
Es un hecho que
miles de personas se curan del cáncer. Los siguientes son algunos métodos
que han funcionado para mucha gente.