Alicia ingresa a mi consultorio con un aire taciturno y melancólico.
A través de sus obscuras y sueltas vestimentas puedo apreciar una persona joven y
atractiva. No es difícil adivinar el motivo central de su presencia ante mí. Quiere
desesperadamente encontrarle un sentido a su vida. Ignora por qué se siente hace mucho
tiempo deprimida, sin fuerzas para intentar algo en su existencia. Ni siquiera tiene
energía para quitarse la vida.
Cuesta llegar a sus pensamientos íntimos, quizás demasiado ocultos por su
abrigo gris obscuro que apenas deja ver un jersey azul marino y un pañuelo negro que
envuelve su cuello.
Luego de una conversación cuyas palabras parecen olas estrellándose sobre las
rocas sin lograr penetrar en ellas, decido jugar a las adivinanzas.
¡Te apuesto a que sé cuáles son los colores presentes en tu
dormitorio!
Antes que me responda, continúo. Hay azules obscuros, tonos de café o
castaño obscuro. En tu closet están tus vestimentas favoritas, en las que además de
esos colores, hay negro, gris y uno que otro color violeta.
Logro sorprenderla e interesarla. Explico que los colores son ondas mentales de
su cerebro, que sólo existen allí. Y ellos están afectando su vida, día y noche, sin
que se haya dado cuenta, haciéndole todavía más difícil cambiar su actitud mental ante
la vida.
Le propongo un plan. Ponerle color a su habitación. Si no la puedes
pintar digo usa cojines, almohadones y otros accesorios con colores cálidos.
Cambia las cortinas y ábrelas más a menudo dejando entrar la luz. Cómprate un vestido
anaranjado, un jersey amarillo o rojo. Todos los días, en la mañana, mírate al espejo y
no te retires de él hasta que consigas una sonrisa y un sentimiento de que estás viva.
Según lo convenido, vuelve a las dos semanas para proseguir su tratamiento.
¡Es otra persona! Se siente feliz, optimista y alegre. Concuerda con el sencillo vestido
estampado que luce, con tonos anaranjados, amarillos y algo de verde. Ahora sonríe.
Aunque a Alicia le queda todavía un camino que recorrer para recuperar sus
ansias de vivir, el sólo hecho de cambiar la vibración de su ambiente ha renovado su
optimismo y tiene deseos de salir adelante, que es lo más importante para su cambio
definitivo.
Debido al éxito de las ediciones anteriores de mi libro, he dado frecuentes
conferencias sobre este tema de los colores. Pueden pasar años y la gente no olvida las
enseñanzas recibidas pues les ha sido fácil aplicar las sugerencias, obteniendo
resultados inmediatos. "¿Se acuerda cuando dijo que usáramos vestidos con
amarillo para que los demás nos vieran en una reunión social?"
Producto de la experiencia ganada en estos años, fui postergando la nueva
edición esperando darme tiempo para aumentarla con otros tópicos. Y casi no me doy
cuenta como pasó el tiempo.
Con una fuerte vibración roja en mi mente tomé finalmente la decisión y me
alejé de mis labores habituales por unos días. Me vine a la costa en busca de
aislamiento y de los colores azules, celestes y verdes que favorecen la reflexión,
concentración, inspiración y relajación.
Teniendo frente a mí el mar y al lado mi esposa que no perdona... los errores
gramaticales u ortográficos, tengo la anaranjada alegría de compartir con usted, querido
lector, estas enseñanzas que sé cambiarán positivamente su vida.
He completado los tests de los colores y agregado capítulos sobre la teoría
del color que ya no son tan ajenos a la mayoría, pues muchos tienen un televisor o una
pantalla de computadora cerca e incluso, una impresora a color.
Una consulta frecuente en mis charlas es cómo deben pintar las paredes de sus
casas para tener mejor salud mental y física. Agregué pues un capítulo sobre esto. He
combinado enseñanzas muy prácticas con algunas informaciones sobre la producción de los
colores.
Prepárese a darle más color a su vida.
Sergio Valdivia
Cartagena, mayo de 1999
Desde tiempos antiguos la tradición y las religiones han atribuido a los
colores diversos significados y efectos. Posteriormente, con el desarrollo de la medicina
natural, se han hecho miles de experiencias con criterio científico que corroboran su
efecto terapéutico. Un paso más, ha sido el desarrollo de la medicina conductual u
holística, que considera al ser humano como un todo integral. Por tanto, trata el estado
de salud-enfermedad desde la mente. Ésta determina el resto del organismo. Y el estado
mental y emocional es afectado directamente por la coloración que nos rodea. Esto dio
nacimiento a la Fotobiología.
La Fotobiología es la capacidad que estudia el efecto de los colores en
nuestro organismo. Un nombre nuevo para la Cromoterapia.
Al estar en Brasil tuve la oportunidad de conocer un hospital con tratamientos
exclusivamente naturales, habiendo todo un pabellón dedicado solamente a la curación por
el color. Los resultados eran espectaculares.
Desde 1971 he podido enseñar y seguir los resultados del efecto del color en
el estado mental y emocional. Allí es donde más se nota y más importancia tiene. En
este libro encontrará valiosas indicaciones al respecto. Pronto verá que se sentirá
mucho mejor y aprovechará más sus energías.
El color tiene importancia fundamental en nuestra vida y desde siempre nos ha
llamado la atención. El arcoiris ha sido símbolo de la esperanza y de la alianza con la
divinidad.
Las liturgias, tanto occidentales como orientales, perciben cuidadosamente el
color de la vestimenta de los sacerdotes según el día y la ceremonia que se oficia.
Sepan o no los sacerdotes, esa coloración está cuidadosamente elegida para producir un
efecto determinado.
La sociedad moderna nos agrede con una violenta mezcla de colores. Sepa que
esto puede ser muy perjudicial y causa de muchos malestares individuales y sociales.
Le invito a dar color a su vida.
Sergio Valdivia Correa
Santiago de Chile, Noviembre 1985