La necesidad actual
de concentrarnos
En
la época actual, más que en ninguna otra, el ser humano está sometido a un
torbellino de pensamientos que usualmente escapan a su control. La
"energía psíquica" se dispersa en incontables pedazos, provocando
tensiones y desconcentración. Cuando una persona necesita emplear su
energía en una empresa importante, generalmente se encuentra sin fuerzas
para hacerlo bien. Todo esto impide tener claridad de ideas, pensamientos
diáfanos y objetivos. Agreguemos el hecho que con el aumento de población
y la saturación de las ciudades, estamos sometidos a un verdadero
bombardeo de pensamientos. Sabemos de manera científicamente comprobada
que estamos capacitados para captar pensamientos ajenos a nuestra mente,
consciente o inconscientemente, lo que a veces puede ser muy desfavorable
para la tranquilidad mental.
Es necesario que en algún
momento hagamos un alto y meditemos en cuáles son nuestros pensamientos,
ideas y concepciones básicos. Cuáles de ellos estamos real y
conscientemente de acuerdo y en cuáles no; cuáles fueron introducidas en
nuestra mente sin mayor reflexión.
Luego se debe analizar
cada una de nuestras concepciones a la luz de las leyes superiores que
vayamos descubriendo y estudiar su validez y universalidad. Aquéllas que
vayan quedando más aceptables después de esas meditaciones, nos irán
mostrando nuestra vocación, nuestro "tener que ser". Para meditar sobre
ellas es necesario saber concentrarse.
Sin ir tan lejos, la
práctica de la concentración nos permite realmente pensar y no divagar.
Una mente no educada generalmente realiza lo último. La atención va de una
imagen a otra sin un propósito definido ni en una dirección asignada, sino
tomando caminos en la mente determinados por hábitos de pensamiento. Lo
que se debe lograr es dirigir la atención con un objetivo definido, en una
dirección precisa. Esto es pensar, esto es lo que da poder a nuestra
mente.
Sergio
Valdivia Correa